sábado, 26 de marzo de 2011

AYER Y HOY

En una habitación, tan vacía, tan fría…  El ayer, repleto de ventura, admirando cada momento, cada caricia, cada destello…
Ayer que sólo tiene un dueño, y que no puede ser más sino pasado, pasado que no será, pasado irreemplazable, pasado que no avanza, pasado que desgarra…  Tardes lluviosas, soleadas, tardes entregadas, tardes conclusas con una  taza de café, mientras el cigarro  en mano; par placentero complemento al  deseo exhausto, a las palabras tornadas en cobijo, a los besos inundados de sosiego, delicados, bravíos, impulsivos, pasionales, indiferentes…
Tímidas caricias dibujadas en un cuerpo, fueron razón de sentimientos, caricias certeras corrompían difusamente con el deseo de llevar más allá ese suspiro que brotaba de lo mordaz, y que a paso lento devoraba cada partícula, cada milímetro de piel, removiendo a su paso uno por uno cada lunar, despojando obstáculos culminaba con ese mismo suspiro: suspiro carente.
Interminables las caricias, faltantes los suspiros, el hoy no es paralelo al ayer…

martes, 22 de marzo de 2011

Fractura Dorsal.

A pocas palabras de cumplir el sueño, el sueño que sólo se quedó en eso, que partió con un anhelo, partió sin cumplimiento. El tiempo ahora es incierto, es inexacto, obstáculo de realidades, el tiempo se congeló en ese espacio, ahora al andar no hay más razones, el sabor se extingue, el dolor se prolonga…
El cansancio abunda, ese cansancio que remite al rechazo hacía lo externo, hacía lo etéreo.
Delicadamente se sumerge el recuerdo, refugiado en el deseo de permanecer eternamente en un espacio inexistente, en un espacio tan falto de fe, y absorto de confusión.
Retomar la carencia de sentir, retomar el pensamiento inútil, y las crudas ilusiones que algún momento fueron rompecabezas para la firmeza futura, resulta inalcanzable ya, pues la inapetencia carcome la razón.
Cómo seguir el paso si el suelo se desmorona cual adobe mal cimentado, cómo desmentir este rostro tan lleno de cólera. Tratar de comprender las acciones apunta hacía lo atroz que implica la mezcla de sentimientos dañados por la insensatez del afecto. 
Comprender es un acto difuso,cuando aquellas palabras que en algún momento representaron lo sublime, lo implacable, lo repleto de pasión, de deseo; formularon pensamientos que aterrizaron el vuelo a la realidad... Comprender ahora, y comprender después es arduo, comprender el pasado fractura el presente desmenuzando el futuro...